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Corazón que Miente destapó la censura de Laberintos de Pasión

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Corazón que Miente destapó la censura de Laberintos de Pasión

Mensaje por EduLin17Xever el Dom Jun 12, 2016 6:10 pm



Introducción

Este tema lo quise tratar hace tiempo que vi Laberintos de Pasión y qué mejor ahora que tiene poco tiempo de haber acabado su remake Corazón Que Miente.

El artículo a continuación no tiene nada que ver con alguna crítica a su final o algo por el estilo, es en base a lo que sentí cuando vi Laberintos de Pasión. Aunque la telenovela tenía un elenco bastante bueno y era una producción bien enfocada por el señor Ernesto Alonso, mi conflicto con ella era referente al guion. Siempre la sentí muy limitada para tratar diversidad de temas que la pudieron haber hecho una joya de la polémica. Los escritores José Cuauhtémoc Blanco y María del Carmen Peña no se arriesgaron e hicieron una versión libre de Estafa de Amor, muy a su estilo conservador.

¿Entonces Corazón que Miente es una joya polémica de los últimos tiempos?

Justicia a lo diferente

En los tiempos en que se hizo Laberintos de Pasión teníamos personajes muy vistosos, por ejemplo, un sacerdote moderno, una señora de comentarios irónicos y un heterosexual acomplejado entre otras cosas. Parecieran ingredientes de una historia actual, pero para aquel 1999, estos temas eran hechos subliminalmente y conservaban una censura para no herir a un público que no era tan abierto como ahora.

Dos temas que se trataron con mucha suavidad fueron el maltrato intrafamiliar que el cacique Rosendo (Fernando Robles) ejercía contra su esposa Magdalena (Amira Cruzat) a pesar de que el hijo de ella, Diego (David Ramos), trataba de abrirle los ojos para que saliera de ese infierno. Al paso de los capítulos la mujer incluso llegaba a tener una autoestima mayor pero al final de cuentas siempre acababa en las garras del marido.

El otro tema fue el casi incesto de dos personajes. El mismo hijo Diego (David Ramos) se fija en su hermana Alejandra (Nayeli Dainzu) sin saber del lazo de sangre que los unía.

También dentro de la misma familia revoltosa, de forma más liberal vemos como esta mujer Magdalena, revive la pasión con Lauro (Aarón Hernán), un hombre varios años mayor que ella.

Por otra parte una escena completamente escabrosa fue la muerte del personaje de Marissa (Luz María Jerez). El señor Alonso, como buen adorador de lo macabro, realiza una de las mejores muertes de las telenovelas cuando Carmina (Azela Robinson) por impedirle el paso, le estrella de forma accidental un vaso en el cuello.

¿A qué viene todo esto? A que si Laberintos de Pasión hubiera entrado en detalle a la otra diversidad de temas que pudo haber tratado, podría haber logrado ser la telenovela de aquel año de forma completa y con fuerte competencia hacia La Vida en el Espejo de TV Azteca. Lamentablemente sus límites la hicieron una historia autocensurada.

Con Corazón que Miente podemos ver que se le hizo en parte justicia a Laberintos de Pasión. ¿En qué sentido?

Si a mí me hubieran dicho que Laberintos de Pasión podía tener una versión urbana, yo lo hubiera aceptado sin pensarlo. Le sienta bien que se encuentre dentro de calles, plazas y establecimientos entre otras cosas. Es como una expresión al México moderno, ya que aquel aspecto rural, parecía muy de los años 20 o 30. Me dio la impresión de que para esos tiempos, aunque vimos el campo en sentidos productivos y conservadores, no se demostró como tal una transición de un siglo a otro, parecía que había un estancamiento.

Los comentarios de Ofelia (María Rubio) hacia Carmina eran sumamente aplaudibles. Una relación parecida a la que vimos con Marta Verduzco y Andrea Noli en Vivir a Destiempo. La diferencia de estas dos relaciones, era que las primeras conversaban en un sentido intrigante, venenoso, mientras que las segundas las caracterizaba la acidez. Para esos tiempos Eric Vonn era el único que escribía en ese sentido. En Corazón que Miente al personaje de Sara (Helena Rojo), equivalente de Ofelia, ya se le agregó esa acidez.

La muerte de Alejandra en Laberintos de Pasión fue demasiado estúpida. Sinceramente “Ok, me equivoco de habitación y mato a la joven incorrecta”, para colmo, la escena quedó en la censura total. En Corazón que Miente, en cambio, tenemos que hay un conflicto más lógico, un forcejeo, que bien se puede relacionar con la violencia actual y Florencia (Jessica Decote), el equivalente de Alejandra, muere de una forma atroz, sin una censura.



Y ahora el tema más polémico que me tenía en vilo en Laberintos de Pasión se concretó en Corazón que Miente. Existía un personaje que llamaba mucho la atención, Benjamín (Antonio de la Vega), quien se encontraba en el yugo de un rígido matrimonio que tenían sus padres. Su padre era un hombre estricto y violento, Arturo (Eugenio Cobo) y su madre una chismosa conservadora, Sara (Silvia Manríquez). El pobre joven no era el galanazo de todas las mujeres. Prácticamente siempre acababa bateado. Era como muy equis por así decirlo. Llegó el punto en que se le inventó un interés de él hacia la protagonista, pero yo veía todo esto muy fuera de lugar. A lo que me refiero es que Benjamín tenía connotaciones de gay pero por prejuicios de la época no lo iban a mostrar como tal y a final de cuentas acaba con una mujer.

Teniendo en cuenta lo anterior en Corazón Que Miente se le hace un tipo de “justicia” a Benjamín y ya lo muestran como un homosexual declarado soportando todos los prejuicios, empezando por los de sus padres. Ahora el personaje se llamó Lisandro y fue interpretado de una forma muy respetuosa por Emmanuel Palomares.

Como podemos ver Laberintos de Pasión fue una caja de secretos escondidos y escenas subliminales con demasiada censura, por lo que aplaudo que Corazón que Miente haya logrado abrir esa caja de Pandora, sólo que el costo a esto, fue erradicar los temas mencionados en los primeros párrafos.

¿Se puede considerar a Corazón que Miente como una telenovela vanguardista? Yo digo que sí pero no lograron alcanzar un objetivo concreto.

Graves errores

Es una pena que Corazón que Miente no haya sido tratada como tal, como una joya, pero no me refiero a la reacción del público o de cuestión de horarios, sino al hecho de que ni su propia producción la respetó como tal.

Claro que Corazón que Miente representa un logro para MaPat y sus protagonistas Thelma Madrigal y Pablo Lyle. Para la productora porque no estuvo mal, de hecho fue un pequeño rescate después de las telenovelas tan horrendas que ha sacado en los últimos años, mientras que para los segundos, fue una evolución actoral, como que la Madrigal ya le está “cayendo el 20” de la actuación y Lyle ya no recita tan feo como en proyectos anteriores. A pesar de estas ventajas no es una joya.

No es una joya porque no da una nota periodística. Es una telenovela más, muy del montón porque la misma producción la trató así.

Seamos sinceros, se veía muy pobrecita. Con todo y el pueblo estancado de Laberintos de Pasión, las locaciones de esa historia ganaron por mucho a los foros urbanos de Corazón que Miente.

En cuestión de banda sonora Corazón que Miente pierde contra Laberintos de Pasión. Sus soundtracks ya parecían escuchados una y otra vez en distintas telenovelas. Demasiada adrenalina para tan poco tacto.

Las actuaciones, muy al ahí se va, no faltó el que estuviera sobreactuado o las revelaciones de jovencitos que si no son malos, son aún muy inexpertos. La dirección escénica, pues no fue la mejor.

Los amantes encarnados por Alejandro Tommasi y Lourdes Reyes, aunque ambos son expertos en la materia del antagonismo, por hechos que ocurrieron en la vida real es complicado verlos en acción sexual.



El fallo mayor fue sin duda Dulce María. ¿A quién se le ocurrió que ella es sensual? En la historia original de Estafa de Amor de Caridad Bravo Adams, el personaje antagónico era un demonio sexual tipo “Lilit”, una hembra que se metía con los hermanos y parecía no tener llenadera, no dejaría que ninguno de los dos fuera felices. Para la versión de 1968 el personaje lo hizo Lorena Velázquez, quien aparte de ser una actriz destacada en expresiones, era uno de los “sex symbols” más destacados de aquella época junto a su hermana Teresa.

En 1999 Mónika Sánchez tenía sensualidad, voz y fuerza escénica, cosa que Dulce María, por más que queramos, no tuvo.

Dulce María no es Lorena Velázquez ni Mónika Sánchez. Sinceramente fue una villana sensual fallida y con muy poco tacto escénico.

Lamentablemente esta fila de errores no permiten que Corazón que Miente sea una Para Volver a Amar o una Vivir a Destiempo. Simplemente fue una telenovela que cumplió con un horario, la hicieron lo más decente posible y cuajó, pero tampoco fue para tanto.

Esta historia como muchas que ha hecho Televisa, lamentablemente pasará al olvido, quedando atrás todo el trabajo vanguardista que se invirtió. Una pena completa.


EduLin17Xever

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