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La Gata Ardiente Capítulo 8 "Ocaso" (Final)

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La Gata Ardiente Capítulo 8 "Ocaso" (Final)

Mensaje por Glous el Jue Jul 24, 2014 5:27 pm

La Gata Ardiente


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Capítulo 8. (Final.)

"En la adolescencia la vida nos abre la puerta, no para jugar sino vivir, hay miles de caminos. Encontrar el indicado supone correr riesgos, por suerte siempre hay héroes dispuestos a correrlos. Son los que hacen que el mundo aún tenga esperanza, corazones rebeldes que apuestan a pleno por su sueño."


(Federico hace acto de aparición en el jardín.)

Federico: ¡Parece como si el viento se hubiera adueñado de este lugar!

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(Una empleada atraviesa corriendo la galería. Se le oye decir:)

Empleada: ¡Buenas noches, don Federico!

Federico: ¿La tormenta ha cruzado ya el río?

Empleada ¡Sí, patrón!

(Violeta se asoma por la ventana e informa.)

Violeta: Federico está en el jardín hablando con los empleados.

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(Marcela, al oír la voz de Federico se ha levantado y se dirige hacia el hall.)

Marcela: No quiero que me vea así. Notaría que he llorado.

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Federico: (Fuera.) ¿Ha causado algún daño la tormenta?

Empleado(Fuera.) Sí mi patrón. El viento se ha llevado el tejado de la casa de la tía Clotilde.

(Federico sorprendentemente saca su humor ácido.)

Federico: Confío en que también se la habrá llevado a ella. A ver si hemos tenido suerte y la perdemos de vista.

(Los empleados/as ríen la ocurrencia. Federico aparece en la puerta del jardín.)

Federico: ¿Puedo entrar?

(Lo hace y coloca su cigarro en un cenicero en el mueble-bar. Edith y Gonzalo aparecen por la puerta que está detrás de Federico.)

Violeta: ¿Te ha despertado la tormenta?

Federico: ¿A qué tormenta te refieres? ¿A la que se ha desencadenado ahí fuera, o a la que ha estallado aquí dentro?

(Gonzalo trata de deslizarse hacia el sofá para poder recoger los papeles esparcidos sobre ella.)

Gonzalo: ¡Perdóname, papá!

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(Edith intenta también pasar, pero Federico coloca el brazo para impedírselo. Luego la sujeta por la muñeca.)

Federico: ¡He oído muchas voces en esta habitación! ¡Parecía como si discutierais cosas muy importantes! ¿De qué se trataba?

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Edith: (Aturdida.) Pues... de nada.

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(Federico aprieta con fuerza la muñeca de su nuera.)

Federico: ¿Qué son esos papeles que tratas de guardar en la cartera, Gonzalo?

(Gonzalo intenta disimular.)

Gonzalo: ¿Te refieres a estos? Pues... no son nada... nada de particular.

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Federico: ¿Nada? ¿Estás seguro? ¡Me parece que es un nada muy importante!

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(Husmea el aire de la habitación.)

Federico: ¿A qué huele en esta habitación? ¿Quieres que te lo diga, Alejandro? La atmósfera está impregnada de un olor penetrante... huele a hipocresía y avaricia.

Alejandro: Lo has adivinado, papá.

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(Federico se dirige a Edith, a quien sujeta aún.)

Federico: Sí, es un olor que le ahoga a uno. No nos deja respirar bien. Es algo repugnante.

(Edith se desprende de la mano del ABUELO e intenta acercarse a Gonzalo. Ambos van a salir, pero Federico se vuelve hacia ellos.)

Federico: ¿Te has fijado, Gonzalo, que la falsedad y la avaricia despiden un olor tan penetrante que ni la tormenta ha podido renovar la atmósfera de esta habitación?

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Gonzalo: No te entiendo.

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Federico: Edith sí que parece haberlo notado. ¿Verdad Edith, que es sofocante?

Edith: No sé de qué me está usted hablando.

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Federico: ¿De veras? ¡Pues huele a carroña!

(Se oye llorar a Marcela en la escalera.)

Federico: ¿Qué le ocurre a esa mujer tan cargada de brillantes? ¡Eh! ¿Por qué llora de ese modo?

Violeta: Se ha mareado un poco.

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Federico: Pues ten cuidado, Marce; eso es mala señal...

(Violeta se acerca curiosa a Federico, para relajar un poco el ambiente violento que se respira.)

Violeta: ¡Alejandro! ¡Alejandro! Mira, tu padre lleva puesto tu regalo. ¡Qué tela más suave!

Federico: ¡Como mi aniversario!... ¡Suave... dulce...! Sí, es el aniversario de la dulzura.

(Violeta se arrodilla delante de Federico. Cuando Gonzalo y Edith hablan, Marcela les hace callar con un gesto.)

Gonzalo: ¡Violeta, es ridículo!

Edith: Pareces...

(Violeta los ignora.)

Violeta: ¡Mira, Alejandro! Lleva puestas las babuchas que yo le he regalado! Pero... todavía no te han hecho tu mejor regalo, y creo que ha llegado el momento de ofrecértelo. ¡Tengo una gran noticia que darte!

Edith y Gonzalo: ¿Una noticia? ¿De qué se trata?

Violeta: ¿No lo adivinas? ¡Tu deseo, se ha cumplido!... Voy a tener un hijo... ¡Sí! Alejandro y yo vamos a tener un hijo... Es el mejor regalo que puedo ofrecerte en este día.

(Federico mira a Alejandro. La ayuda a levantarse suavemente. Luego saca un cigarrillo del bolsillo del batín, le corta la punta con los dientes. Hace todo esto mecánicamente, sin dejar de observar a Violeta.)

Federico: Sí, estoy seguro de que esta mujer no ha mentido. Lleva otra vida dentro de ella.

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Marcela: ¡La ilusión del abuelo! ¡El sueño de toda su vida!...

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(Federico sonríe radiante.)

Federico: ¡Gonzalo! ¡Gonzalo! Quiero ver al notario mañana por la mañana.

(Se dirige hacia la puerta.)

Alejandro: ¿Dónde vas?

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Federico: Voy a subir a la terraza para contemplar mi reino, antes de abandonarlo... ¡Catorce mil hectáreas del terreno más fértil y rico de todo la región! ¿Vienes conmigo, Marce?

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(Sale.)

Marcela: (Siguiéndole.) ¿Eh? ¿Me dejas ir contigo?

Federico: ¡Sí!

(Ambos se marchan.)

Edith: ¡Supongo que no irás a creerte ese cuento que nos ha contado Violeta!

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Gonzalo: ¡Cállate, Edith!

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Edith: ¡No me da la gana! Sé muy bien lo que se propone con ese cuento del "hijo".

Gonzalo: ¡Te he dicho que te calles, Edith!

Edith: ¡Esa mujer no está en estado!

Gonzalo: ¿Y quién ha dicho que lo esté?

Edith: Ya lo has oído, ¡ella misma!...

Gonzalo: Tendremos que esperar a que lo asegure el doctor.

(Violeta que durante toda esta discusión ha estado contemplándose tranquilamente en el espejo, dice lo que sigue, sin volverse:)

Violeta: ¡Pero es que yo no he ido a consultar con el doctor!

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(Gonzalo se acerca a Violeta nervioso.)

Gonzalo: Entonces... ¿con quién has consultado?

Violeta: ¡Con uno de los mejores especialistas de la capital!

Gonzalo: Vaya, vaya, vaya... ¿Puedo saber su nombre?

Violeta: No creo que os importe.

(Edith se acerca violenta a Violeta.)

Edith: No puede decirnos su nombre porque, estoy segura, de que ese especialista no existe.

Violeta: ¡Sí existe, Edith, igual que existe mi hijo... es decir, el hijo de Alejandro!

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Edith: ¡No puedes tener un hijo de un hombre que tiene que emborracharse continuamente para poderte aguantar. De un hombre que no duerme contigo!

(Gonzalo se acerca también a Violeta. Ésta se ha dejado caer en el sofá y esconde su cara.)

Gonzalo: No trates de engañarnos, Violeta.

(Edith se sienta a su lado.)

(Alejandro reacciona sorprendentemente de su letargo, y se acerca a Violeta, y la jala de un brazo levantándola, enérgicamente.)

Alejandro: ¡Ya habéis oído lo que ha dicho nuestro padre; está mujer lleva otra vida dentro de ella!

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Edith: ¡Eso es falso!

Alejandro: No, Edith, la vida tiene algo de furia, de pasión, de desesperado, que la hace semejante a Violeta. Y ahora dejad de comportaros como si Alejandro Montes fuera un ser vencido, o un pobre hombre. No. No soy tan fuerte como Violeta, pero tened cuidado conmigo porque todavía estoy vivo y aún me quedan fuerzas para echaros.


(Gonzalo jala la cartera de encima de la cama.)

Gonzalo: ¡Muy bien! ¡Tú lo has querido! ¡Vámonos, Edith! Dejemos a este par de tórtolos arrullándose en su nido.

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Edith: ¡Embusteros!...

Gonzalo: ¡Cállate, Edith! ¡Vámonos!

Edith: (Volviéndose desde la puerta antes de salir.) ¡Embusteros!...

Gonzalo: (Desde la puerta.) Sólo tenemos que esperar... y... esperaremos.

(Salen. A la salida de Gonzalo, Violeta y Alejandro se quedan mirándose fijamente, suben a su habitación y Violeta lo mira.)

Violeta: ¡Gracias, Alejandro! ¡Gracias por no haberme descubierto!

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Alejandro: No hablemos más de eso, Violeta.

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Violeta: ¡Gracias!...

(Suenan doce campanadas en el reloj. Alejandro se sirve un vaso, lo bebe lentamente y lo vuelve a dejar sobre el bar. Su expresión va cambiando poco a poco. De pronto lanza un profundo suspiro de satisfacción como si hubiera conseguido algo que deseara vehementemente.)

(Violeta lo mira al escuchar su suspiro.)

Violeta: ¿Ha llegado lo que tanto esperabas?

(Alejandro, sin contestar, mira por la ventana con una expresión de profundo agradecimiento. Violeta le mira y duda sobre lo que debe hacer. Luego apaga las luces, se dirige al tocador y se contempla.)

Violeta: Y ahora... valor, Violeta, la gata. Nunca has tenido tanta necesidad de ser valiente como en este momento. Tienes que aguantar hasta el final. (Pensamiento.)

(Se dirige al bar, coge todas las botellas y va hacia la escalera. Se oye el ruido de las botellas al romperse contra el suelo. Violeta entra de nuevo jadeante y se
enfrenta con Alejandro.)

Violeta: ¡Ya está hecho! ¡Ya no tienes whisky, y yo soy la única en toda la casa que puede ir a comprarte más!

Alejandro: Puedo mandar a una empleada.

Violeta: Les he prohibido que compren alcohol.

Alejandro: Entonces... iré yo mismo en el auto.

Violeta: Acuérdate que te retiraron el permiso de conducir. Si sales llamaré a la policía para que te detengan.

(Alejandro la ignora y jala una almohada de la cama y se dirige con ella al sofá. Violeta se la arrebata de las manos.)

Alejandro: Déjala donde estaba.

Violeta: ¡Esta noche no, Alejandro!

Alejandro: ¡He dicho que la dejes, es ahí donde duermo!

Violeta: Esta noche ven a mi lado, por favor, Alejandro... antes yo te creía el más fuerte de los dos, y casi llegué a odiarte porque me dominabas. Pero desde que empezaste a beber me di cuenta de que estaba equivocada. Ahora soy yo la más fuerte y por eso te quiero más.

(Alejandro deja el vaso.) Y aunque me rechaces no perderé las esperanzas. No existe nadie más resuelto a salvarse que una gata ardiente luchando por su hombre...

(Alejandro la mira con ojos que Violeta ya no recordaba.)

Alejandro: ¡Eres admirable, Violeta!

Violeta: Alejandro, el deseo de vivir que has perdido sólo yo puedo devolvértelo. Déjame coger tu mano, y acariciarla así, suavemente, porque quiero depositar en ella esa cosa maravillosa que dejabas escapar de entre tus dedos: ¡tu propia vida! Antes le he mentido a tu padre, pero esa mentira aún puede convertirse en realidad. Después, te prometo ir yo misma a buscar todo el whisky que quieras. Y me emborracharé contigo para olvidar que la muerte ha entrado en esta casa. A la muerte hay que contestarla con la vida. ¿Qué dices a eso, Alejandro? !quiero que me hagas un hijo!, !Contéstame, amor mío! Contéstame.

(Alejandro la mira lloroso, disimula y se levanta con las manos en la nuca, mientras vuelve a mirarla.)

Alejandro: Voy a terminar por creerlo yo también.

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(Violeta "La Gata Ardiente" coge la almohada y mirando fijamente a Alejandro se dirige lentamente hacia la cama pasando por detrás de él, que apenas se mueve. Deposita la almohada en la cabecera, deshace el nudo de su pijama y queda desnuda frente a su esposo a la vez que se sienta en el borde de la cama sin dejar de mirarle. Tiende los brazos hacia Alejandro. Éste lentamente empieza a andar, mirándola a su vez y tendiéndole los brazos.)

Alejandro: ¿Podremos volver a ser lo que fuimos?

(Violeta deja caer unas lagrimas por sus mejillas, lagrimas de pasión y felicidad.)

Violeta: Nos amamos con todo, ni siquiera el alcohol ha podido hacerte olvidar eso, a entregarte a mí como su fuese el fin del mundo, mi amor inmortal...

(Los renovados amantes se aman, vuelven a hacerlo después de mucho tiempo y dolor.)

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Última edición por Glous el Miér Ene 13, 2016 7:27 am, editado 1 vez
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 8 "Ocaso" (Final)

Mensaje por Gloria el Lun Jul 28, 2014 2:18 pm

Me ha encantado el gran final Glous!!

Gonzalo y Edith sí que son unos descarados, sobre todo Edith en vez de felicitar a su concuña por el supuesto embarazo, se puso furiosa porque luego luego pensó en que ese futuro bebé sería el heredero y ella no lo podía permitir y con todo el descaro del mundo le decía a Violeta que era imposible que fuera verdad pero eso sirvió para que Alejandro se indignara y defendiera a su mujer y terminaran felizmente haciendo el amor.

Muy linda historia tocaya, corta pero muy emotiva, un problema que puede surgir en cualquier pareja y que Violeta nos demostró que con amor todo se puede, con amor y paciencia. ¿Cuántas veces por cobardes o orgullosos no dejamos ir al gran amor de nuestras vidas? En cambio Violeta luchó y luchó y ahora ha recuperado a ese gran amor que es Alejandro y por fin felices para siempre.

MIL FELICIDADES Y MIL GRACIAS GLOUS, POR ESTE GRAN FINAL!!!
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 8 "Ocaso" (Final)

Mensaje por Glous el Miér Jul 30, 2014 4:51 pm

Gloria escribió:Me ha encantado el gran final Glous!!  

Gonzalo y Edith sí que son unos descarados, sobre todo Edith en vez de felicitar a su concuña por el supuesto embarazo, se puso furiosa porque luego luego pensó en que ese futuro bebé sería el heredero  y ella no lo podía permitir y con todo el descaro del mundo le decía a Violeta que era imposible que fuera verdad pero eso sirvió para que Alejandro se indignara y defendiera a su mujer y terminaran felizmente haciendo el amor.

Muy linda historia tocaya, corta pero muy emotiva, un problema que puede surgir en cualquier pareja y que Violeta nos demostró que con amor todo se puede, con amor y paciencia. ¿Cuántas veces por cobardes o orgullosos no dejamos ir al gran amor de nuestras vidas? En cambio Violeta luchó y luchó y ahora ha recuperado a ese gran amor que es Alejandro y por fin felices para siempre.

MIL FELICIDADES Y MIL GRACIAS GLOUS, POR ESTE GRAN FINAL!!!

Gracias por tu apoyo constante Gloria, me alegro de que te haya gustado, 1beso  Very Happy 

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 8 "Ocaso" (Final)

Mensaje por EduLin17Xever el Mar Nov 18, 2014 5:19 pm

¡Qué intenso final, Glous! Finalmente toda esta tempestad se resolvió a lo largo de la trama. En eso, Gonzalo y Edith fueron parte de aquello que mencionó.

Lo que es más siento que Federico ni iba a cambiar, pero admiro su recio comportamiento, de ver la vida como es y nada que ver con Marcela que siempre fue muy melosa. En fin, "La Gata Ardiente", osea Violeta, en su lucha de estar junto a un mediocre como Alejandro, sabía que su amor era más fuerte y hacer que este hombre se encendiera y llevar a concebir su matrimonio.

Que bello ella espera un hijo y la escena cerró con una escena en cama. Te agradezco por traerte la historia a G2 Studios, me gusto y la seguí y acabe en tan poco tiempo. Gracias...
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EduLin17Xever

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 8 "Ocaso" (Final)

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