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La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

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La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Glous el Jue Mayo 01, 2014 5:07 am

La Gata Ardiente


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Capítulo 1.

"Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian."
Séneca.

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(Alguien está tomando una ducha en el cuarto de baño con la puerta entreabierta.)
(Durante toda la escena se oirá el ruido del agua.)

(Se oye la voz de Violeta y risas de niños.)

Violeta: ¡Qué asco de niños! ¡Cómo me han puesto!

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(Habla hacia fuera mientras se limpia el vestido.)

Violeta: ¡Monstruos, más que monstruos!

Alejandro: ¿Qué dices?

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Violeta: Que uno de esos monstruos sin cuello que tienes por sobrinos, ha dejado caer encima de mi vestido un trozo de tarta y me ha puesto perdida.

(Alejandro se seca el cabello despistado.)

Alejandro: ¿Qué decías, Violeta? El ruido del agua no me deja oírte.

(Violeta se acerca al baño.)

Violeta: Decía que uno de esos monstruos sin cuello que tienes por sobrinos, me ha manchado mi vestido con un trozo de tarta, y por eso he venido a cambiarme.

Alejandro ¿Por qué te empeñas en llamar monstruos sin cuello a los hijos de mi hermano Gonzalo?

Violeta: Porque no lo tienen. Creo que ya es una buena razón, ¿no? Bueno, por lo menos yo no se lo veo. Sus enormes cabezas se hunden hasta la barbilla en sus cuerpos, sin
separación alguna.

Alejandro: ¡Es una lástima!

Violeta: ¡Ya lo creo, porque resulta imposible agarrarles por el cuello para retorcérselo!... ¡Son unos auténticos monstruos!

(Se oye fuera gritar a los niños.)

Violeta: ¿Los oyes?, ¿Los oyes gritar? No me explico dónde pueden tener escondidas las cuerdas vocales. Durante la cena me han puesto tan nerviosa, que he estado a punto de gritar, pero me he contenido y le he dicho a tu encantadora cuñada, si no podía llevarse a sus no menos encantadores niños a comer a otra parte. ¿Y sabes lo que me ha contestado? "¿Estás loca, querida?... ¡Hacer una cosa así con los niños, el día del cumpleaños del abuelo!" Y no llevábamos ni cinco minutos sentados a la mesa, cuando el abuelo les gritó: "¿Por qué no os lleváis a comer a esos cerdos a la cocina...?" ¡Yo no sabía dónde meterme! Creí que me iba a dar un ataque de tanto contener la risa.

(Alejandro aparece en la puerta del cuarto de baño con una muleta debajo del brazo derecho. Lleva un albornoz blanco, una toalla alrededor del cuello y en el pie una babucha. Se dirige al bar para llenar un vaso. Violeta le mira enfadada cuando cruza ante ella.)

Violeta: ¡Y ahora son cinco! ¿Qué será cuando llegue el sexto, que ya está en camino? Tu hermano y tu cuñada se pasan el día exhibiéndolos como si fueran animalitos de
circo...: "Anda, amor mío, que vea el abuelo cómo te sostienes sobre la cabeza"... Cariño, ¿por qué no recitas el verso que aprendiste para el cumpleaños del abuelito...? ¡Y tú, rey de la casa! ¿por qué no haces esto... y lo otro... y lo de más allá? ¡Es para volverse loca! Sin olvidar las continuas alusiones que hacen porque nosotros no tenemos hijos... Que un matrimonio sin hijos, es un matrimonio fracasado...

(Lanza una mirada, a Alejandro)

Violeta: ¡Muy divertido!... ¿Verdad? ¡Pero repugnante!... ¡Se nota bien claro lo que están tramando!

Alejandro: ¿Qué insinúas, Violeta?

Violeta: ¿Insinuar?... ¡Conozco bien sus planes!

(Alejandro se está secando el pelo con la toalla. Violeta se sienta, para dar más énfasis a su conversación.)

Violeta: ¡Están conspirando para que tu padre te desherede! Y quieren darse prisa, sobre todo ahora que
sabemos que el abuelo tiene cáncer.

(Se oyen pasos en la lejanía. Violeta se está cepillando el cabello en el tocador. Coge el espejo de mano y el rizador de pestañas y se
levanta.)

Violeta: ¡Cuánta luz!

Alejandro: ¿Estás segura?

Violeta: ¿Segura?, ¿De qué?

Alejandro: De que tiene cáncer.

Violeta: Esta tarde nos han entregado los análisis. Sí, los ha traído el doctor Bragado y debo confesarte que no me sorprendió el resultado.

(Baja las persianas.)

Violeta: Desde que llegamos a esta casa, la primavera pasada, adiviné los síntomas del cáncer en la cara de tu padre. Y estoy segura de que tu hermano y tu querida cuñada también lo adivinaron. Por eso se decidieron a pasar aquí el verano con toda su tribu... ¿A qué vienen, si no, sus continuas alusiones a la Colina del Arco Iris?... ¿Sabes lo que es la Colina del Arco Iris?... ¡Pues el sanatorio a donde se envía a los alcohólicos adinerados y a los artistas de cine neurasténicos!

Alejandro: Yo no soy ningún artista de cine.

Violeta: Ya lo sé. Pero eres el cliente ideal para... ese sanatorio, y acabarán por enviarte allí una temporadita. Claro que antes tendrían que pasar por encima de mi cadáver... De esa manera es como tu hermano piensa deshacerse de ti y disponer de todo el dinero... ¿Qué te parece el panorama? ¿Es que vas a consentir que nos cierren la bolsa y se salgan con la suya?... ¿No contestas?... No, claro... es que tú haces todo lo posible para ayudarles en sus proyectos. Has dejado de trabajar y te has dedicado únicamente a beber y a hacer
excentricidades... Como la de está noche, por ejemplo... A las tres de la madrugada has tenido que ir a saltar las vallas del campo de deportes de la Universidad... ¿Y cuál ha sido el
resultado de esa idea genial?... ¡Romperte el tobillo!... ¿Ya has visto el periódico? "Un conocido ex atleta ha organizado esta mañana una gran exhibición deportiva ante un público
fantasma. Pero falto de entrenamiento, nuestro antiguo campeón, se rompió un tobillo al saltar la primera valla." Ya sabes que tu hermano tiene influencias en ese periódico. Estoy segura de que ha hecho todo lo posible para, que publiquen la noticia.

(Se acerca a Alejandro)

Violeta: De todos modos, aún les llevas ventaja... No la desperdicies.

(Alejandro mira por la ventana.)

Violeta: ¿Entiendes lo que quiero decir?

Alejandro: No.

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Violeta: Tu padre te adora y no puede soportar a tu hermano y, sobre todo, a su mujer, a pesar de que le ha proporcionado una gran cantidad de monstruos por nietos... Estoy segura de que odia a Elena con todas sus fuerzas... No hay más que ver la expresión de su cara cuando tu cuñadita empieza a hablar de su tema favorito: "La maternidad" y "La obligación que tiene toda mujer de dar hijos a su esposo".... No se cansa de repetir la historia de que se negó a que la anestesiaran al nacer los gemelos, porque: "la maternidad es una experiencia que la mujer debe vivir en toda su plenitud, para poder saborear la grandeza de ese maravilloso milagro"... Por eso obligó a su virtuoso marido a estar presente durante el nacimiento de todos sus hijos.

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(Todo esto lo ha dicho Violeta con una gran dureza en la voz y una agradable sonrisa que quita importancia a la dureza de sus expresiones.)

Violeta: Tu padre comparte mi opinión sobre esa pareja de cuervos. Ni siquiera sabía con exactitud cuántos hijos tenían. Durante la cena les ha preguntado: "¿Cuántos hijos tenéis?" Como si los acabara de conocer en aquel momento. Tu madre pretendía hacernos creer que bromeaba, pero yo estaba segura de que no era así... ¡Segurísima!... Cuando le dijo que tenían cinco y que el sexto ya estaba en camino, vi en su cara una gran sorpresa. ¡Y no creo que fuera de su agrado, precisamente!...

(Se oye a los niños gritar fuera.)

Violeta: ¡Gritar, gritar todo lo que queráis, monstruos!

(Se vuelve hacia Alejandro con una sonrisa que desaparece al ver que éste no la escucha. Alejandro tiene la mirada perdida en el vacío. Esta continua expresión de su marido,
es lo que exaspera a Violeta.)

Violeta: Siento que no hayas podido bajar a cenar. Tu padre, el pobre, te ha echado de menos. ¡Es un encanto! No ha hecho más que comer, sin ocuparse de lo que ocurría a su alrededor. Edith y Gonzalo estaban sentados frente a él, vigilándole constantemente. Parecían un par de águilas dispuestas a caer sobre su presa. ¡Y para amenizar la cena no dejaban de hablar de la inteligencia y de la precocidad de todos sus monstruos!

(Se ríe y se acerca a primer término, recreándose en la escena.)

Violeta: Si les hubieras visto sentados alrededor de la mesa con unos ridículos gorritos de papel que tu cuñada les había puesto para festejar el acontecimiento, te mueres de risa. Durante toda la cena, tu hermano y su mujer, no han dejado de hacerse señas con el codo y con las rodillas. Incluso tu madre, que es un ángel y que nunca se da cuenta de nada, lo notó y preguntó a Gonzalo con la mayor inocencia: Gonzalo, ¿por qué no dejáis de haceros señas por debajo de la mesa?... Casi me atraganto de risa...

(Violeta se ha sentado en el tocador y no puede ver la cara de Alejandro. Éste la contempla con una mirada indefinida, no se sabe si divertido, con disgusto, o desprecio.)

Violeta: En el fondo, tu hermano creo que dio un gran paso social cuando consiguió casarse con Miss Edith Figueroa... De la célebre familia Figueroa de Ciudad de México...

(Mientras habla va de un lado a otro de la habitación, parándose de vez en cuando para mirarse en el espejo.)

Violeta: Y el único éxito mundano de Edith, se reduce a haber sido elegida Reina del Algodón... ¡Vaya un éxito!... ¡Tener que desfilar por las calles de México sobre una carroza, sonriendo y tirando besos a todos los imbéciles que están viendo el desfile!

(Se calla de pronto y mira a Alejandro a través del espejo. Suspira al ver la expresión de éste. Se nota que está conteniéndose y cuenta hasta diez. Alejandro empieza a silbar.)

Violeta: ¿Por qué me miras así?

Alejandro: ¿Cómo?

Violeta: Como he visto que me mirabas por el espejo... ¡Es una mirada que me hiela la sangre...! Y no es esta la primera vez que te sorprendo mirándome así en estos últimos
tiempos.

(Alejandro ni se inmuta.)

Alejandro: Ni siquiera me di cuenta de que te estaba mirando, Violeta.

Violeta: Pues yo sí. Y te exijo que me digas lo que pensabas.

Alejandro: Ya te he dicho que nada.

Violeta ¿Crees que no lo sé? ¿Crees realmente que no sé lo que piensas?

Alejandro: ¿Qué es lo que sabes, Violeta?

Violeta: Estás pensando que yo no soy la misma de antes... que me he vuelto dura... nerviosa..., cruel...

(Repite la palabra antes de una corta pausa y con mucha dureza en la voz.)

Violeta: ...cruel. Es eso lo que piensas ¿verdad? Ya sé que no soy suave y delicada, pero es que no puedo serlo.

(De pronto se calla.)

Violeta ¡Alejandro!...

(Alejandro la ignora y se dirige al bar.)

Alejandro: ¿Ibas a decir algo?

Violeta: Sí; que me encuentro sola... Muy sola, Alejandro... Terriblemente sola.

Alejandro: Eso le ocurre a todo el mundo.

Violeta: No. ¡Yo estoy más sola que nadie! Vivir con el hombre que se ama y que ese hombre no te haga caso... es mil veces peor que estar sola del todo...

Alejandro: Violeta, ¿te gustaría recobrar la libertad?

(Pausa violenta.)

(Violeta lo mira aterrada.)

Violeta: No, no, no. ¡Eso sí que no!

(Un escalofrío de terror recorre su cuerpo. Se nota que hace esfuerzos para no gritar y el gran esfuerzo que le cuesta cambiar de conversación y hablar de cosas intrascendentes. Alejandro ha hecho un gesto de desaliento y ha vuelto a tumbarse sobre el sofá, silbando.)

Violeta: ¿Te encuentras mejor después de la ducha?

Alejandro: Sí.

Violeta: ¿Estaba fría el agua?

Alejandro: No.

Violeta: Pero ahora te encuentras bien ¿no?

Alejandro: Sí, tengo menos calor.

Violeta: Yo sé de algo que te refrescará. Una fricción de alcohol o de agua de
colonia.

Alejandro: No; me recordaría la época en que me entrenaba. ¡Y hace ya tanto tiempo de eso!

Violeta: No tanto; aún podrías jugar si quisieras.

Alejandro: ¿Tú crees?

Violeta: Se dice que la bebida destroza a las personas. No es ése tu caso.

Alejandro: Sin embargo empiezo a encontrarme débil.

Violeta: Tarde o temprano, la bebida relaja los músculos... es natural. Tu amigo Pedro ya empezaba a notarlo cuando...

(Se para en seco al darse cuenta de lo que ha dicho.)

Violeta: Perdóname. No he debido recordar... Si al menos no siguieras conservando el mismo aspecto de antes, mi suplicio sería más llevadero... Desde que te aficionaste a la bebida parece que estás más atractivo...

(Desde abajo llega el ruido y el murmullo de las voces de los que están jugando al fútbol en el jardín.)

Violeta: Claro que tú siempre has poseído una gran cualidad: la indiferencia total... Sabes jugar, sin que te importe perder o ganar la partida... y ahora que la has perdido... Bueno, perdido no... Ahora que te has retirado del juego, tienes el extraño encanto del que ha renunciado a todo. Tu aspecto es tan indiferente... tan frío... que te envidio.

(La luna acaba de salir blanca, con un leve reflejo rojizo.)

Violeta: Están jugando al fútbol... La luna acaba de salir... (Volviéndose hacia Alejandro.) Eras un enamorado maravilloso... tan dulce... tan suave... Tu manera de amar era irresistible. Te mostrabas tan seguro y tan indiferente a la vez... Todo lo hacías con la mayor naturalidad... Con una calma perfecta... como si cedieras el paso a una señora o la ayudaras a sentarse a la mesa, sin sentir el menor deseo por ella. Para ti el amor no tenía más importancia que todo eso y, sin embargo, era precisamente eso, tu indiferencia lo que te hacía más atractivo. Si pensara que no me ibas a volver a amar, que nunca más ibas a tenerme entre tus brazos para besarme, que no volvieras a hacerme el amor, bajaría corriendo a la cocina, cogería el cuchillo más grande que encontrara, y me lo clavaría en el corazón... te lo juro, como también te juro que yo no abandono la partida tan fácilmente.
Continuaré en la lucha hasta el último segundo, y venceré. Estoy segura. ¿Sabes cuál es la mayor victoria de una gata ardiente? Resistir todo el tiempo que le sea posible, hasta el último segundo.

(Se oyen voces de los que juegan al fútbol. Alejandro levanta la cabeza y escucha las voces. Violeta va a sentarse a su lado.)

Violeta: Por favor, Alejandro, dime lo que estabas pensando antes cuando me mirabas. ¿Pensabas... en Pedro?... Perdóname. No puedo callar más.

(Alejandro se levanta y va hacia el bar. Llena un vaso y lo vacía de un trago. Ella se levanta y le sigue.)

Violeta: Callando no se arreglan las cosas. Es como atrancar la puerta de una casa que está ardiendo para impedir que salga el fuego. Por eso, cuando encerramos dentro de nosotros una idea, ésta sigue creciendo, creciendo, creciendo como el fuego, hasta que nos ahoga...

(Violeta pone su mano sobre la muleta. Él se aparta bruscamente y se dirige hacia el centro. La muleta cae al suelo. Alejandro se dirige hacia el sofá saltando sobre un pie, con el vaso en la mano.)

Alejandro: Dame la muleta.

(Violeta le tiene los brazos.)

Violeta: Apóyate en mí.

Alejandro: No. Dame la muleta.

(Violeta corre hacia Alejandro y le rodea con sus brazos.)

Violeta: Apóyate en mi brazo.

(Alejandro la rechaza violentamente.)

Alejandro: No, no quiero. ¡Te he dicho que me des la muleta!

(Violeta le avienta la muleta con el pie.)

Violeta: ¡Ahí la tienes! Y no grites de ese modo. En esta casa las paredes oyen. (Cogiendo la muleta.) Es la primera vez, desde hace mucho tiempo, que te oigo gritar. ¿Es que empiezas a perder el control de tus nervios? Eso es buena señal. Todavía nos queda una pequeña esperanza.

(Se dirige de nuevo al bar, llena un vaso; mira a Violeta y la sonríe fríamente.)

Alejandro: El milagro no se ha producido aún, Violeta.

Violeta: ¿Qué milagro?

Alejandro: Es una especie de chasquido que siento en la cabeza cuando ya he bebido lo suficiente. Después de ese chasquido, ya nada tiene importancia para mí. ¿Quieres hacerme
un favor?

Violeta: ¿De qué se trata?

Alejandro: Baja un poco la voz.

(Violeta le susurra.)

Violeta: Voy a hacerte ese favor. Hablaré más bajo, e incluso estoy dispuesta a callarme, si tú me prometes no beber más hasta que la fiesta haya terminado.

Alejandro ¿Qué fiesta?

Violeta: La del cumpleaños del abuelo.

Alejandro: La había olvidado.

Violeta: Por suerte estoy yo aquí para recordártelo.

Alejandro: Sí, por suerte estás tú aquí.

(Toda esta conversación ha sido entrecortada por la fatiga. Son como dos niños que acaban de pelearse. Se miran fijamente jadeantes y nerviosos por la tensión mantenida. Violeta va hacia la mesita de noche y coge una pluma y papel.)

Violeta: Sólo tienes que escribir unas palabras en esta tarjeta.

(Alejandro la ignora y vuelve a mirar a la ventana.)

Alejandro:  Escríbelas tú misma, Violeta.

Violeta: Tienes que hacerlo tú. Es tu regalo, Alejandro. Yo ya le he dado el mío. Tiene que ser tu letra.

(De nuevo empieza la tensión entre ellos y conforme hablan van levantando el tono de voz.)

Alejandro: Si yo no he comprado nada.

Violeta: Lo compré yo por ti.

Alejandro: Pues, entonces, eres tú quien debe escribir la tarjeta.

Violeta: ¿Para que se dé cuenta de que te has olvidado de su cumpleaños?

Alejandro: Pues bien, sí, lo he olvidado.

Violeta: No hace falta que lo digas.

Alejandro: No quiero engañarle.

(Violeta se acerca a Alejandro)

Violeta:  Sólo tienes que escribir: "De tu hijo que te quiere, Alejandro".

(Alejandro grita.)

Alejandro: ¡No!

Violeta: Escríbelo; es muy importante, para él y para nosotros.

Alejandro: No me gusta que me digan lo que debo hacer. ¿Ya has olvidado las condiciones que acepté para que continuáramos viviendo juntos?

Violeta: Tú no vives conmigo, Alejandro. Únicamente compartes la misma jaula.

Alejandro: Esas fueron las condiciones...

Violeta: Pero me es imposible cumplirlas.

Alejandro: Perfectamente, entonces ¿por qué no...?

Violeta: ¡Calla! (Se vuelve hacia la puerta.) ¿Quién está ahí? ¿Quién está
escuchándonos?

(Se oye la voz de Edith desde fuera.)

Edith: ¿Puedo entrar un momento?

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Violeta: ¡Ah! ¿Eres tú? Pasa, Edith.

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(Edith entra con un arco y unas flechas en la mano.)

Edith: ¿Es tuyo esto, Alejandro?

(Violeta se acerca a Alejandro, cautelosa.)

Violeta: No; es mío. Es un pequeño trofeo de Diana que gané en un concurso universitario.

Edith: Dejar estas cosas al alcance de unos niños sanos y vigorosos como los míos, es peligroso. Las criaturas son muy aficionadas a las armas.

Violeta: A los niños sanos y vigorosos, se les debe enseñar a no tocar las cosas que no les pertenecen.

(Edith abraza a Violeta con gesto de indulgencia.)

Edith: Violeta, hablas así porque no tienes hijos. Si los tuvieras, te darías cuenta de que lo que acabas de decir, es imposible. ¡Por favor! Guárdalo con llave en un sitio donde no puedan encontrarlo.

Violeta: Tranquilízate, nadie en esta casa desea la muerte de tus encantadores hijos.

(Se dirige hacia el cuarto de baño para guardar el arco y las flechas.)

Edith: ¿Cómo va ese tobillo, Alejandro?

Alejandro: Ya no me duele.

Edith: ¡Qué pena que no hayas bajado! Después de cenar los niños han ofrecido al abuelo un maravilloso espectáculo. Poli ha tocado el piano, Beni y Sergi el tambor; luego
han apagado las luces y Daniela y Lucia, vestidas de hadas, han bailado una preciosa danza. El abuelo estaba radiante de felicidad.

(Violeta sale del cuarto de baño con una sonrisa irónica.)

Violeta: ¡No sabes, querida Edith, cuánto siento habérmelo perdido! Y a propósito, ¿puedes decirme por qué has puesto nombre de perro a todos tus hijos?

Edith: ¿Nombre de perro?

(Violeta que después de haber hecho esa impertinente observación ha ido a levantar las persianas, al pasar por el lado de Alejandro, le guiña un ojo.)

Violeta Sí. Poli, Beni, Sergi. Parece el anuncio de un circo: "Los tres perritos sabios y el lorito parlanchín".

(Edith le hace frente.)

Edith: ¿Por qué te empeñas en enseñar siempre tus uñas?

Violeta: ¡Porque soy una gata! No sabes aguantar las bromas, Edith.

Edith Me gustan las bromas cuando tienen gracia. Conoces muy bien los verdaderos nombres de mis hijos...

(Se oye una voz desde abajo que llama a Edith. Edith, se acerca a la
puerta y contesta.)

Edith: ¡Ya bajo!

Gonzalo: ¡Edith, baja; el entreacto ha terminado!

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Edith: iHuy! Ahora empezará la segunda parte; voy en seguida.

Gonzalo ¿Qué tal el whisky, Alejandro?

Violeta: ¡Siempre me quedo sin saber cómo se llama Poli!

Alejandro: Violeta, ¿por qué eres siempre tan irónica?

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Violeta: ¿Irónica yo?

(Cambiando de conversación se dirige al cuarto de baño.)

Violeta: Voy a prepararte el traje blanco que compramos en Roma y una camisa. Y vas a ponerte los gemelos de oro con zafiros que te regalé.

Alejandro: ¿Cómo quieres que me ponga los pantalones con el pie escayolado?

Violeta: Ya verás como puedes. Yo te ayudaré.

Alejandro: No pienso vestirme, Violeta.

(Pausa.)

Violeta: Entonces, ponte un pijama.

Alejandro: Sí, pero no te molestes. Sé ponérmelo solo.

Violeta: ¡Ahí lo tienes!

Alejandro: Violeta, en estos últimos tiempos, tu voz suena siempre como la de una mujer que subiera corriendo la escalera para avisar que la casa está ardiendo.

Violeta No te extrañe. Ya te he dicho que estoy como una gata ardiente, en llamas.

(Se oye cantar a los niños y las voces de alguna persona mayor la canción "Cumpleaños Feliz". No demasiado bien por cierto.)

Alejandro: Pues bien, Violeta, salta de ese tejado. Salta de una vez. Ya sabes que los
gatos caen siempre de pie sin hacerse daño.

Violeta: Sí, eso dicen...

Alejandro: Hazlo de una vez, Violeta, y busca a otro hombre que te quiera...

Violeta: Eso es imposible. ¡Yo no quiero a nadie más que a ti! Incluso cuando cierro los ojos, es a ti al único que veo, por mucho que me esfuerce en evitarlo... ¡Oh, Alejandro!
¡Alejandro!... ¡Alejandro! ¿Cuánto tiempo va a durar este suplicio? ¿No me has castigado ya lo suficiente?

(Se agarra desesperadamente a los pies, de Alejandro)

Violeta: ¡Dime algo! ¡Contéstame!

(Le mira implorante. De pronto se levanta y va hacia la puerta, la abre y escucha la canción que ha crecido en intensidad, y grita.)

Violeta: ¡Y ahora un concierto! ¡Muy bien! ¡Cantad, monstruos, cantad! ¡Y ahogaros de una vez!

(Con el pie cierra la puerta bruscamente y echa la llave.)

Alejandro: ¿Por qué cierras la puerta?

Violeta: Para poder estar a solas contigo.

Alejandro: Violeta, sé razonable.

Violeta: No puedo serlo.

Alejandro: Todo esto es ridículo.

Violeta: No me importa.

(Alejandro niega con la cabeza.)

Alejandro: Pues a mí, sí. Tu actitud me molesta.

Violeta: Aunque te moleste no me importa. Sólo te ruego que intentemos cambiar nuestra manera de vivir. Yo no puedo seguir viviendo así.

Alejandro: Entonces... lo aceptaste.

Violeta: Ya lo sé, pero, ahora no puedo más.

Alejandro: Lo siento, pero no te queda otra solución.

Violeta: ¡No puedo más. No puedo más! ¡¡No puedo!!

(Jala a Alejandro de los hombros y le sacude violentamente.)

Alejandro: ¡Suéltame!

(Se aparta de ella, enérgicamente y para no caer se apoya en el respaldo de la silla del tocador. Parece un león atemorizado ante el domador. Ella le mira fijamente tapándose la boca con la mano, asustada por lo que ha hecho. Lanza gritos de terror histéricamente. Luego una carcajada nerviosa. Alejandro la mira fijamente muy serio y luego la sonríe fríamente. De un empujón tira la silla al suelo. Se oye fuera la voz de la madre de Alejandro, Marcela,  llamando a la puerta.)

Marcela: ¡Alejandro! ¡Alejandro, hijo!

(Violeta se apoya contra la puerta.)

Violeta: ¿Qué quieres, mamá?

Marcela: Alejandro, tengo que darte una gran noticia, por eso he subido. Estaba impaciente por decírtelo,

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(Hace esfuerzos con el picaporte para abrir la puerta.)

Marcela: ¿Por qué cerráis la puerta con llave? ¿Tenéis miedo de que haya ladrones?

Violeta: Alejandro se está vistiendo.

Marcela: No será la primera vez que vea a mi hijo desnudo. Anda, abre la puerta, Violeta, por favor.

(Alejandro entra en el cuarto de baño cerrando la puerta tras él. Violeta abre. Marcela ha desaparecido del pasillo.)

(Violeta malhumorada grita hacia fuera.)

Violeta: Mamá, ¿Suegra?, ¿Dónde te has metido?

(Marcela aparece en la puerta de la escalera que está justamente detrás de Violeta. Se la nota muy agitada.)

(Marcela entra en la recamara del matrimonio.)

Marcela: ¿Dónde está Alejandro?

(Violeta señala el cuarto de baño. Se oye a Alejandro silbar dentro de él.)

Marcela: ¡Alejandro, sal un momento, hijo! Sólo el tiempo justo de darte la gran noticia.

(Se vuelve hacia Violeta.)

Marcela: Detesto las puertas cerradas con llave.

(Violeta finge amabilidad y se siente.)

Violeta: Ya me he dado cuenta, pero me parece que tenemos derecho a estar solos de vez en cuando ¿verdad?

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Marcela: No en mi casa, hija mía. ¿Por qué te has quitado el vestido? ¡Te estaba tan bien!

Violeta: Sí, muy bien, pero uno de sus simpáticos nietos lo tomó por su servilleta.

(Marcela coge el vestido de encima de la cama y la mira.)

Marcela: No se nota mucho.

Violeta: Lo suficiente para que si lo llevara, Edith y Gonzalo lo tomaran por una provocación. Gracias por su interés, pero yo sé lo que hago. Son demasiado suspicaces, cuando se trata de sus encantadores niños.

(Marcela grita hacia el cuarto de baño.)

Marcela: ¡Alejandro, date prisa que te estoy esperando!

Y continua mirando a Violeta.)

Marcela: Eso son tonterías, hija; lo que ocurre es que a ti no te gustan los niños.

Violeta: Está usted equivocada. Me encantan... cuando están bien educados.

(Marcela la mira dulce y afectuosa.)

Marcela:  Entonces, ¿a qué esperas para tenerlos y educarlos a tu gusto?

(Se oye la voz de Gonzalo llamando desde abajo.)

Gonzalo: Mamá, los niños están esperando para despedirse de ti.

(Marcela se asoma por las escaleras.)

Marcela: ¡Diles que en seguida bajo!

Gonzalo: Está bien.

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Marcela se vuelve hacia el cuarto de baño.)

Marcela: Alejandro, hijo, ¿puedes oírme? Hemos recibido el informe de la clínica y es negativo, hijo. ¡Negativo! El abuelo no tiene nada importante. Tan sólo unos ligeros espasmos del píloro.

(Grita más fuerte.)

Marcela: ¿Me oyes, hijo?, Espasmos de píloro.

Violeta: Sí le oye.

Marcela: ¡Entonces, contesta! Ante una noticia así deberías cantar y bailar de alegría. Todos deberíamos hacerlo. Cuando a mí me lo han dicho me he puesto a reír y a llorar a la vez, como una estúpida. No sabía lo que hacía. Fue tal mi alegría que caí al suelo de rodillas dando gracias a Dios.

(Se levanta el vestido, ante la risa de Violeta.)

Marcela: Mira, fíjate en los cardenales que me he hecho. El doctor tuvo que ayudarme a ponerme de pie.

(Se ríe histéricamente y abraza a Violeta.)

Marcela: El abuelo se puso furioso, pero ¿tú no crees que tengo motivos suficientes para estar contenta?

(Se vuelve hacia la puerta del cuarto de baño.)

Marcela: Después de la ansiedad que hemos pasado estos últimos días, ha sido maravilloso haber recibido el diagnóstico, precisamente el día de su cumpleaños. Él tampoco pudo ocultar su alegría, por más que se esforzó. Se le notaba que se había quitado un gran peso de encima. El pobre casi se echó a llorar.

(Se oyen voces de despedida desde abajo. Marcela se acerca a la escalera y grita:)

Marcela: ¡Esperadme un momento, que ya bajo!

(Vuelve a entrar en la habitación.)

Marcela: Acaba de vestirte, Alejandro; ahora vamos a subir todos aquí para terminar la fiesta.

(Mira a Violeta.)

Marcela: ¿Le duele mucho el tobillo todavía?

Violeta: No lo sé; pregúnteselo a él. Quizá a usted se lo diga.

(Se oye un teléfono en el hall y la voz de una sirviente que contesta.)

Sirvienta: Sí, sí; ésta es la residencia Montes. Señora de Montes, llaman desde
México. Es su cuñada.

(Marcela le contesta.)

Marcela: Está bien, Silvana, ya voy.

(Abre la puerta y sale. Se la oye hablar por teléfono con grandes gritos.)

Marcela: ¡Nina, Nina! ¿Cómo estás?... Sí, muy bien... Sí, claro... Precisamente iba a llamarte en este momento... ¿Se cortó?

(Grita más fuerte.)

Marcela: ¡Iba a llamarte yo! Hay un barullo horrible. ¿Me oyes bien ahora?... Sí. Acabamos de recibir el diagnóstico. No tiene nada grave. Únicamente una cosa que se llama espasmos del píloro... Sí; del píloro... del...

(Aparece en la puerta mirando suplicante a Violeta.)

Marcela ¡Nada, no me entiende!, Violeta, por favor, ¿quieres ir a hablar con esa estúpida sorda? Me voy a quedar sin voz.

(Violeta sale y se la oye hablar en voz baja y dulcemente.)

Violeta ¿Señora Nina?... Soy Violeta, la mujer de Alejandro... Encantada de oírla... ¿Me oye usted bien?... Me alegro... Marcela quería decirle que hemos recibido el diagnóstico de la clínica y que Federico sólo tiene unos ligeros espasmos de píloro... Sí, del píloro... Eso es... Está bien Nina, se lo diré... Gracias... Hasta pronto, adiós..

(Tras colgar entra de nuevo en la habitación victoriosa.)

Violeta: Me ha entendido todo perfectamente. A los sordos no hay que gritarles, sino hablarles más claro.

(Se oyen voces desde abajo que llaman a la Marcela.)

Marcela: Ya voy.

(Va hacia la puerta y al ir a salir señala con el dedo la puerta del cuarto de baño y del bar, queriendo indicar que pregunta, si Alejandro está bebido. Violeta se encoge de hombros para contestar que no sabe. La madre pregunta entonces en voz baja.)

Marcela: No te hagas la tonta Violeta. Sabes perfectamente que te estoy preguntando si... ya está...

Violeta: No; me parece que no, sólo ha tomado una copa o dos después de cenar.

(Sonríe.)

Marcela: ¿Y lo tomas a broma? Hay hombres que dejan de beber cuando se casan, y otros que empiezan a hacerlo entonces. Alejandro jamás había tomado una gota de alcohol antes de...

(Violeta la corta molesta.)

Violeta: ¿Acaso tengo yo la culpa?

Marcela: No sé pero... Violeta, ¿haces feliz a Alejandro?

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Violeta: ¿Por qué no me pregunta usted si él me hace feliz a mí?

Marcela: Porque yo sé, que...

Violeta: Pues bien, lo que usted sabe... es recíproco.

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FIN

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Joana Sabbagh el Jue Mayo 01, 2014 7:49 am

En la noche te leo

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Aleja Soto el Jue Mayo 01, 2014 12:40 pm

Excelente estreno Glous, una historia con diálogos muy profundos, y reflexivos, eso ha sido lo que más me llamó la atención, esas conversaciones tan hirientes, fuertes entre Violeta y Alejandro, ella hablando, expresándose ante él, sin embargo la situación se vuelve tensa cuando él pretende ignorarla y apartarla de su vida.

Veo que Violeta en realidad sí ama a Alejandro, pero un hecho trágico del pasado ha hecho que él pierda el interés en el matrimonio, creo yo.

En cuanto a Edith, me pareció una mujer chocante, pero me gustó que Violeta utilizara sarcasmos e ironías cuando ella entró al cuarto.

Excelente estreno Glous Smile

Una observación, la frase que colocaste al principio tiene mucho de verdad. Los hombres aman sus vicios, pero a la vez los odian.

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por EduLin17Xever el Sáb Mayo 03, 2014 10:02 am

Es posible que la chica Violeta y Alejandro si les veo química y como no, si ellos vienen de Teresa, pero no me di cuenta de eso antes en esta historia impresa, es distinta a la que mencione, pero halagador la historia de ellos 2.

Edith se me hace bien fastidiosa, aun puede hasta soportarlo.

Marcela que papel hará juego si bien hace de mamá de Alejandro pero que nos dirá el siguiente capítulo.
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Glous el Dom Mayo 04, 2014 3:29 pm

Joana Sabbagh escribió:En la noche te leo

Ok Joana, que la disfrutes  Very Happy 
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Glous el Dom Mayo 04, 2014 3:34 pm

Aleja Soto escribió:Excelente estreno Glous, una historia con diálogos muy profundos, y reflexivos, eso ha sido lo que más me llamó la atención, esas conversaciones tan hirientes, fuertes entre Violeta y Alejandro, ella hablando, expresándose ante él, sin embargo la situación se vuelve tensa cuando él pretende ignorarla y apartarla de su vida.

Veo que Violeta en realidad sí ama a Alejandro, pero un hecho trágico del pasado ha hecho que él pierda el interés en el matrimonio, creo yo.

En cuanto a Edith, me pareció una mujer chocante, pero me gustó que Violeta utilizara sarcasmos e ironías cuando ella entró al cuarto.

Excelente estreno Glous Smile

Una observación, la frase que colocaste al principio tiene mucho de verdad. Los hombres aman sus vicios, pero a la vez los odian.

No se te escapa un detalle Aleja, me gusta eso de ti, la comprensión lectora que tienes  Very Happy  y si, ya sabes que pretendo en mis historias profundidad y hacer reflexionar al lector, que mi historia diga algo es un tema importantísimo para mí, y me alegro de haberlo conseguido, y claro, hay un secreto oculto que explica esa pasividad ese hastío de Alejandro, hacia su esposa y hacia la vida, tú probablemente lo irás deduciendo con el paso de los capítulos, porque te fijas mucho en los detalles, en cada palabra, en cada gesto de esta pareja. Y con Edith pretendía eso, tener a esa garrapata en la historia, una antagonista de la vida misma, y para eso Siachoque es una excepcional actriz, muchísimas gracias por tu análisis y me alegra enormemente que te haya gustado el capítulo, pronto el segundo.  Very Happy  1beso!

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Glous el Dom Mayo 04, 2014 3:38 pm

EduLin17Xever escribió:Es posible que la chica Violeta y Alejandro si les veo química y como no, si ellos vienen de Teresa, pero no me di cuenta de eso antes en esta historia impresa, es distinta a la que mencione, pero halagador la historia de ellos 2.

Edith se me hace bien fastidiosa, aun puede hasta soportarlo.

Marcela que papel hará juego si bien hace de mamá de Alejandro pero que nos dirá el siguiente capítulo.

Mis historias siempre son originales, Edu, la inclusión de Rulli y Boyer en el protagónico, es una mera coincidencia, mi historia es diametralmente opuesta a "Teresa". Y ese es el papel de Edith, una piedra en el camino para los protagonistas, en cuanto a Marcela, lo iremos descubriendo capítulo a capítulo, gracias por comentar.
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Gloria el Lun Mayo 05, 2014 3:19 am

Pues bien, lo que usted sabe es recíproco.

Muy buena contestación le ha dado Violeta a su suegra. Se nota que esta gata ardiente está muy herida, pero como lo comentaron ella y Alejandro, siempre cae de pie. Se nota que es un matrimonio acabado pero ella, por una extraña razón, aún lo ama y está dispuesta a continuar en ese infierno creyendo que reconquistará a su amado, desgraciadamente no lo creo, pues parece ser que Alejandro ya no siente absolutamente nada por ella, es tan indiferente, tal vez se daba a que él ha fracasado en su vida profesional, tal vez el vivir en la misma casa de los padres de él, quizá la presión de no tener hijos mientras su hermano tiene ya casi 6, o todo junto, pero esa gata está demasiado herida y será muy interesante ver que es lo que hará para no caerse del tejado y sobrevivir de nuevo. Dicen que los gatos tienen 7 vidas, no sabemos cuantas lleva ya gastadas nuestra gata herida.

Muy buen estreno mi tocaya adorada, me ha encantado esta nueva propuesta tan diferente a tus anteriores proyectos pero igualmente interesante, nos dejas con las ganas de querer saber mas, conocer más a fondo que es lo que realmente ha pasado en ese matrimonio y saber si aún es rescatable.

Felicidades Glous y en espera del siguiente capítulo.  Very Happy 
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Glous el Lun Mayo 05, 2014 8:11 am

Gloria escribió:Pues bien, lo que usted sabe es recíproco.

Muy buena contestación le ha dado Violeta a su suegra. Se nota que esta gata ardiente está muy herida, pero como lo comentaron ella y Alejandro, siempre cae de pie. Se nota que es un matrimonio acabado pero ella, por una extraña razón, aún lo ama y está dispuesta a continuar en ese infierno creyendo que reconquistará a su amado, desgraciadamente no lo creo, pues parece ser que Alejandro ya no siente absolutamente nada por ella, es tan indiferente, tal vez se daba a que él ha fracasado en su vida profesional, tal vez el vivir en la misma casa de los padres de él, quizá la presión de no tener hijos mientras su hermano tiene ya casi 6, o todo junto, pero esa gata está demasiado herida y será muy interesante ver que es lo que hará para no caerse del tejado y sobrevivir de nuevo. Dicen que los gatos tienen 7 vidas, no sabemos cuantas lleva ya gastadas nuestra gata herida.

Muy buen estreno mi tocaya adorada, me ha encantado esta nueva propuesta tan diferente a tus anteriores proyectos pero igualmente interesante, nos dejas con las ganas de querer saber mas, conocer más a fondo que es lo que realmente ha pasado en ese matrimonio y saber si aún es rescatable.

Felicidades Glous y en espera del siguiente capítulo.   Very Happy 

Muchísimas gracias Gloria una vez más por estar presente en uno de mis proyectos, estoy muy ilusionada con esta historia que va a ser el epílogo de mi primera etapa como escritora de foronovelas, y si, Violeta es la protagonista total de la historia, en ella recae el peso, el sufrimiento... pero como bien dices, las gatas tienen 7 vidas y siempre caen de pie, resta saber cuantas vidas le quedan a Violeta, al igual que su pareja, Alejandro, este matrimonio esta ocultado convenientemente por un velo de angustia y rencor, el lector sabe que hay algo detrás del comportamiento de Violeta, o de la completa ignorancia hacia su esposa por parte de Alejandro, algo sucedió en el pasado, algo que destruyó a Alejandro, resta saber que cuota de culpa tiene Violeta en esa destrucción y si este matrimonio tiene remedio realmente, o solo la idea de poder salvarlo, es una invención romántica de Violeta, que quiere recuperar a un hombre, que probablemente ya jamás volverá a ser el que fue.
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Gloria el Lun Mayo 05, 2014 2:35 pm

Si realmente esa pareja se amó algún día pienso que sea lo que sea que se haya pasado, el amor siempre triunfa y aunque ahora parezca apagado, ese amor resurgirá entre las cenizas, mas sin embargo si realmente no hubo amor, nada habrá por hacerse y sin remedio alguno esa gata ardiente perderá su séptima vida...
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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

Mensaje por Aleja Soto el Lun Mayo 05, 2014 2:49 pm

Glous escribió:
Aleja Soto escribió:Excelente estreno Glous, una historia con diálogos muy profundos, y reflexivos, eso ha sido lo que más me llamó la atención, esas conversaciones tan hirientes, fuertes entre Violeta y Alejandro, ella hablando, expresándose ante él, sin embargo la situación se vuelve tensa cuando él pretende ignorarla y apartarla de su vida.

Veo que Violeta en realidad sí ama a Alejandro, pero un hecho trágico del pasado ha hecho que él pierda el interés en el matrimonio, creo yo.

En cuanto a Edith, me pareció una mujer chocante, pero me gustó que Violeta utilizara sarcasmos e ironías cuando ella entró al cuarto.

Excelente estreno Glous Smile

Una observación, la frase que colocaste al principio tiene mucho de verdad. Los hombres aman sus vicios, pero a la vez los odian.

No se te escapa un detalle Aleja, me gusta eso de ti, la comprensión lectora que tienes  Very Happy  y si, ya sabes que pretendo en mis historias profundidad y hacer reflexionar al lector, que mi historia diga algo es un tema importantísimo para mí, y me alegro de haberlo conseguido, y claro, hay un secreto oculto que explica esa pasividad ese hastío de Alejandro, hacia su esposa y hacia la vida, tú probablemente lo irás deduciendo con el paso de los capítulos, porque te fijas mucho en los detalles, en cada palabra, en cada gesto de esta pareja. Y con Edith pretendía eso, tener a esa garrapata en la historia, una antagonista de la vida misma, y para eso Siachoque es una excepcional actriz, muchísimas gracias por tu análisis y me alegra enormemente que te haya gustado el capítulo, pronto el segundo.  Very Happy  1beso!


Sí, me ha tocado tener harta comprensión lectores más que todo en el grado escolar donde voy, y eso es algo importante, porque se puede mirar desde diferentes puntos de vista la historia. Sí, ya veo que Edith será esa garrapata de la historia como dices xD.

Espero el segundo Very Happy

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Re: La Gata Ardiente Capítulo 1 "Sólo un Reflejo de lo que Fué"

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